La certificación Kosher o Halal no es únicamente un distintivo religioso. En el comercio internacional, representa una herramienta estratégica para acceder a mercados de alto crecimiento, fortalecer la reputación de marca y cumplir con requisitos comerciales exigidos por importadores y cadenas internacionales.
Cada vez más empresas buscan obtener la certificación Kosher o certificación Halal para exportar alimentos, bebidas, suplementos y productos procesados a Medio Oriente, Estados Unidos, Europa y Asia. Sin embargo, el proceso implica requisitos técnicos, auditorías, trazabilidad y supervisión continua.
Comprender las diferencias entre ambas certificaciones y los pasos para obtenerlas es clave para evitar rechazos comerciales y retrasos en exportación.
La certificación Kosher garantiza que un producto cumple con las leyes dietéticas judías (Kashrut). Estas normas regulan:
Existen múltiples organismos certificadores reconocidos internacionalmente, como la Orthodox Union (OU), una de las autoridades más aceptadas en Estados Unidos y a nivel global.
Para exportar productos Kosher a Estados Unidos, el marco regulatorio general sigue siendo supervisado por la U.S. Food and Drug Administration (FDA), aunque la certificación religiosa es emitida por entidades privadas.
La certificación Halal garantiza que un producto cumple con la ley islámica (Sharia). Aplica principalmente a:
El mercado Halal es especialmente relevante para exportaciones hacia Medio Oriente, el Sudeste Asiático y comunidades musulmanas en Europa.
En países como Emiratos Árabes Unidos, la regulación técnica puede estar vinculada a autoridades como la Emirates Authority for Standardization and Metrology, que supervisa lineamientos de certificación Halal en ese país.
Legalmente, no siempre es obligatoria para exportar. Sin embargo, en la práctica:
No contar con la certificación puede limitar el acceso comercial, incluso si el producto cumple técnicamente.
Aunque cada organismo certificador tiene criterios específicos, el proceso generalmente incluye:
En algunos casos, puede requerirse presencia de supervisores religiosos durante ciertos procesos productivos.
La falta de planificación puede generar rechazos o retrasos logísticos.
Más allá del aspecto religioso, estas certificaciones funcionan como herramientas de posicionamiento internacional.
Obtener la certificación Kosher o Halal no debe verse como un trámite aislado, sino como parte de una estrategia integral de expansión internacional.
Antes de iniciar el proceso, es recomendable realizar un diagnóstico regulatorio y técnico para evaluar viabilidad, impacto en procesos y costos.
En CORE ayudamos a las empresas a preparar su documentación, evaluar riesgos, coordinar auditorías y asegurar cumplimiento para exportar con confianza.
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