En los últimos años, la preocupación por los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas), conocidas también como “forever chemicals” o químicos persistentes, ha escalado en todo el mundo debido a su capacidad de acumularse en el ambiente, los cultivos, los alimentos y el cuerpo humano. Esta familia de miles de compuestos se emplea desde hace décadas para conferir resistencia al agua, a las manchas y a la grasa en materiales como textiles, productos de consumo y, críticamente, empaques de alimentos en contacto directo con productos comestibles.
Los PFAS son extremadamente difíciles de degradar en la naturaleza y su presencia se ha asociado con efectos adversos para la salud como alteración endocrina, daño hepático y renal e incluso riesgos cancerígenos. Por estas razones, reguladores, científicos y organizaciones de salud están promoviendo cada vez más restricciones y prohibiciones sobre su uso en materiales de empaque alimentario.
Las sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS) son una amplia familia química que incluye miles de compuestos sintéticos utilizados por sus propiedades únicas de resistencia al agua, a la grasa y al calor. Han sido utilizados tradicionalmente para recubrimientos anti-grasas en empaques alimentarios, como cajas de comida rápida, envolturas de papas fritas o papel anti-grasa para productos horneados.
Sin embargo, su apelativo de “forever chemicals” se debe precisamente a que no se degradan fácilmente en la naturaleza y pueden trasladarse desde el empaque al alimento, al agua, al medio ambiente y, finalmente, al cuerpo humano. Esta persistencia ha generado preocupación regulatoria a nivel mundial.
La Unión Europea está implementando uno de los enfoques más avanzados para regular los PFAS en materiales de empaque alimentario. En el marco del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que entrará en vigor gradualmente, la UE ha establecido límites claros a la presencia de PFAS en empaques destinados al contacto con alimentos.
A partir del 12 de agosto de 2026, todos los materiales de empaque en contacto con alimentos colocados en el mercado deberán cumplir con límites máximos muy estrictos:
Este enfoque representa una de las iniciativas regulatorias más ambiciosas a nivel global para limitar sustancias tóxicas de larga duración en embalajes alimentarios.
La UE no está sola en este movimiento regulatorio. En Estados Unidos, si bien no existe una prohibición federal uniforme todavía, la FDA ha declarado inefectivas múltiples autorizaciones de PFAS utilizados como recubrimientos resistentes a la grasa en empaques alimentarios, como parte de un proceso de eliminación voluntaria llevado a cabo por los fabricantes.
Además, varios estados han implementado sus propias prohibiciones más estrictas. Por ejemplo, estados como Connecticut, Hawaii, Minnesota y Washington han prohibido la manufactura, venta o distribución de empaques alimentarios con PFAS intencionalmente añadidos, con fechas de aplicación que ya han comenzado a correr o se extenderán en los próximos años.
En países asiáticos como Japón, se han prohibido centenares de compuestos perfluorados típicos en aplicaciones relacionadas con contacto alimentario desde enero de 2025, reflejando que esta tendencia también está presente en Asia.
Una de las razones por las que legisladores y autoridades de salud han puesto la mira en los PFAS es su persistencia ambiental y biológica. A diferencia de muchos otros químicos, los PFAS no se descomponen ni se eliminan con facilidad, lo que significa que pueden acumularse en cadenas alimenticias y en tejidos humanos con el tiempo.
Estudios científicos han encontrado que la mayoría de los PFAS utilizados en empaques alimentarios no están regulados ni probados adecuadamente para riesgos de salud, lo que ha intensificado las demandas de prohibiciones totales o de medidas más estrictas de control.
La regulación de PFAS afecta a múltiples actores de la cadena de suministro, desde fabricantes de materiales de empaque hasta distribuidores y marcas finales. Muchos productores han tenido que implementar nuevos materiales y recubrimientos libres de PFAS para cumplir con límites regulatorios y con las listas de sustancias restringidas de grandes compradores internacionales.
Grandes cadenas de alimentos y minoristas globales han anunciado compromisos para eliminar PFAS y otras sustancias como BPA o ftalatos de todos sus empaques en los próximos años, lo que está redefiniendo los estándares de la industria estándar en empaques alimentarios.
La prohibición o restricción de PFAS en empaques de alimentos es una tendencia global que sigue ganando fuerza. Desde límites estrictos en la Unión Europea hasta prohibiciones por estado en Estados Unidos y medidas en Asia, las empresas que fabrican, importan o distribuyen alimentos enfrentan presiones regulatorias crecientes para eliminar estos químicos de sus empaques.
Cumplir con estos cambios no solo evita sanciones o rechazos de producto en aduanas, sino que también es una oportunidad para posicionar tu marca como responsable, segura y alineada con las expectativas de consumidores cada vez más conscientes de salud y medio ambiente.
Si tu empresa necesita evaluar sus materiales de empaque, reformular sus productos o asegurar cumplimiento con las últimas regulaciones globales sobre PFAS, contáctanos para un diagnóstico regulatorio personalizado.
En los últimos años, la preocupación por los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas), conocidas también como “forever chemicals” o químicos persistentes, ha escalado en todo el mundo debido a su capacidad de acumularse en el ambiente, los cultivos, los alimentos y el cuerpo humano. Esta familia de miles de compuestos se emplea desde hace décadas para conferir resistencia al agua, a las manchas y a la grasa en materiales como textiles, productos de consumo y, críticamente, empaques de alimentos en contacto directo con productos comestibles.
Los PFAS son extremadamente difíciles de degradar en la naturaleza y su presencia se ha asociado con efectos adversos para la salud como alteración endocrina, daño hepático y renal e incluso riesgos cancerígenos. Por estas razones, reguladores, científicos y organizaciones de salud están promoviendo cada vez más restricciones y prohibiciones sobre su uso en materiales de empaque alimentario.
Las sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS) son una amplia familia química que incluye miles de compuestos sintéticos utilizados por sus propiedades únicas de resistencia al agua, a la grasa y al calor. Han sido utilizados tradicionalmente para recubrimientos anti-grasas en empaques alimentarios, como cajas de comida rápida, envolturas de papas fritas o papel anti-grasa para productos horneados.
Sin embargo, su apelativo de “forever chemicals” se debe precisamente a que no se degradan fácilmente en la naturaleza y pueden trasladarse desde el empaque al alimento, al agua, al medio ambiente y, finalmente, al cuerpo humano. Esta persistencia ha generado preocupación regulatoria a nivel mundial.
La Unión Europea está implementando uno de los enfoques más avanzados para regular los PFAS en materiales de empaque alimentario. En el marco del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que entrará en vigor gradualmente, la UE ha establecido límites claros a la presencia de PFAS en empaques destinados al contacto con alimentos.
A partir del 12 de agosto de 2026, todos los materiales de empaque en contacto con alimentos colocados en el mercado deberán cumplir con límites máximos muy estrictos:
Este enfoque representa una de las iniciativas regulatorias más ambiciosas a nivel global para limitar sustancias tóxicas de larga duración en embalajes alimentarios.
La UE no está sola en este movimiento regulatorio. En Estados Unidos, si bien no existe una prohibición federal uniforme todavía, la FDA ha declarado inefectivas múltiples autorizaciones de PFAS utilizados como recubrimientos resistentes a la grasa en empaques alimentarios, como parte de un proceso de eliminación voluntaria llevado a cabo por los fabricantes.
Además, varios estados han implementado sus propias prohibiciones más estrictas. Por ejemplo, estados como Connecticut, Hawaii, Minnesota y Washington han prohibido la manufactura, venta o distribución de empaques alimentarios con PFAS intencionalmente añadidos, con fechas de aplicación que ya han comenzado a correr o se extenderán en los próximos años.
En países asiáticos como Japón, se han prohibido centenares de compuestos perfluorados típicos en aplicaciones relacionadas con contacto alimentario desde enero de 2025, reflejando que esta tendencia también está presente en Asia.
Una de las razones por las que legisladores y autoridades de salud han puesto la mira en los PFAS es su persistencia ambiental y biológica. A diferencia de muchos otros químicos, los PFAS no se descomponen ni se eliminan con facilidad, lo que significa que pueden acumularse en cadenas alimenticias y en tejidos humanos con el tiempo.
Estudios científicos han encontrado que la mayoría de los PFAS utilizados en empaques alimentarios no están regulados ni probados adecuadamente para riesgos de salud, lo que ha intensificado las demandas de prohibiciones totales o de medidas más estrictas de control.
La regulación de PFAS afecta a múltiples actores de la cadena de suministro, desde fabricantes de materiales de empaque hasta distribuidores y marcas finales. Muchos productores han tenido que implementar nuevos materiales y recubrimientos libres de PFAS para cumplir con límites regulatorios y con las listas de sustancias restringidas de grandes compradores internacionales.
Grandes cadenas de alimentos y minoristas globales han anunciado compromisos para eliminar PFAS y otras sustancias como BPA o ftalatos de todos sus empaques en los próximos años, lo que está redefiniendo los estándares de la industria estándar en empaques alimentarios.
La prohibición o restricción de PFAS en empaques de alimentos es una tendencia global que sigue ganando fuerza. Desde límites estrictos en la Unión Europea hasta prohibiciones por estado en Estados Unidos y medidas en Asia, las empresas que fabrican, importan o distribuyen alimentos enfrentan presiones regulatorias crecientes para eliminar estos químicos de sus empaques.
Cumplir con estos cambios no solo evita sanciones o rechazos de producto en aduanas, sino que también es una oportunidad para posicionar tu marca como responsable, segura y alineada con las expectativas de consumidores cada vez más conscientes de salud y medio ambiente.
Si tu empresa necesita evaluar sus materiales de empaque, reformular sus productos o asegurar cumplimiento con las últimas regulaciones globales sobre PFAS, contáctanos para un diagnóstico regulatorio personalizado.
En los últimos años, la preocupación por los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas), conocidas también como “forever chemicals” o químicos persistentes, ha escalado en todo el mundo debido a su capacidad de acumularse en el ambiente, los cultivos, los alimentos y el cuerpo humano. Esta familia de miles de compuestos se emplea desde hace décadas para conferir resistencia al agua, a las manchas y a la grasa en materiales como textiles, productos de consumo y, críticamente, empaques de alimentos en contacto directo con productos comestibles.
Los PFAS son extremadamente difíciles de degradar en la naturaleza y su presencia se ha asociado con efectos adversos para la salud como alteración endocrina, daño hepático y renal e incluso riesgos cancerígenos. Por estas razones, reguladores, científicos y organizaciones de salud están promoviendo cada vez más restricciones y prohibiciones sobre su uso en materiales de empaque alimentario.
Las sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS) son una amplia familia química que incluye miles de compuestos sintéticos utilizados por sus propiedades únicas de resistencia al agua, a la grasa y al calor. Han sido utilizados tradicionalmente para recubrimientos anti-grasas en empaques alimentarios, como cajas de comida rápida, envolturas de papas fritas o papel anti-grasa para productos horneados.
Sin embargo, su apelativo de “forever chemicals” se debe precisamente a que no se degradan fácilmente en la naturaleza y pueden trasladarse desde el empaque al alimento, al agua, al medio ambiente y, finalmente, al cuerpo humano. Esta persistencia ha generado preocupación regulatoria a nivel mundial.
La Unión Europea está implementando uno de los enfoques más avanzados para regular los PFAS en materiales de empaque alimentario. En el marco del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que entrará en vigor gradualmente, la UE ha establecido límites claros a la presencia de PFAS en empaques destinados al contacto con alimentos.
A partir del 12 de agosto de 2026, todos los materiales de empaque en contacto con alimentos colocados en el mercado deberán cumplir con límites máximos muy estrictos:
Este enfoque representa una de las iniciativas regulatorias más ambiciosas a nivel global para limitar sustancias tóxicas de larga duración en embalajes alimentarios.
La UE no está sola en este movimiento regulatorio. En Estados Unidos, si bien no existe una prohibición federal uniforme todavía, la FDA ha declarado inefectivas múltiples autorizaciones de PFAS utilizados como recubrimientos resistentes a la grasa en empaques alimentarios, como parte de un proceso de eliminación voluntaria llevado a cabo por los fabricantes.
Además, varios estados han implementado sus propias prohibiciones más estrictas. Por ejemplo, estados como Connecticut, Hawaii, Minnesota y Washington han prohibido la manufactura, venta o distribución de empaques alimentarios con PFAS intencionalmente añadidos, con fechas de aplicación que ya han comenzado a correr o se extenderán en los próximos años.
En países asiáticos como Japón, se han prohibido centenares de compuestos perfluorados típicos en aplicaciones relacionadas con contacto alimentario desde enero de 2025, reflejando que esta tendencia también está presente en Asia.
Una de las razones por las que legisladores y autoridades de salud han puesto la mira en los PFAS es su persistencia ambiental y biológica. A diferencia de muchos otros químicos, los PFAS no se descomponen ni se eliminan con facilidad, lo que significa que pueden acumularse en cadenas alimenticias y en tejidos humanos con el tiempo.
Estudios científicos han encontrado que la mayoría de los PFAS utilizados en empaques alimentarios no están regulados ni probados adecuadamente para riesgos de salud, lo que ha intensificado las demandas de prohibiciones totales o de medidas más estrictas de control.
La regulación de PFAS afecta a múltiples actores de la cadena de suministro, desde fabricantes de materiales de empaque hasta distribuidores y marcas finales. Muchos productores han tenido que implementar nuevos materiales y recubrimientos libres de PFAS para cumplir con límites regulatorios y con las listas de sustancias restringidas de grandes compradores internacionales.
Grandes cadenas de alimentos y minoristas globales han anunciado compromisos para eliminar PFAS y otras sustancias como BPA o ftalatos de todos sus empaques en los próximos años, lo que está redefiniendo los estándares de la industria estándar en empaques alimentarios.
La prohibición o restricción de PFAS en empaques de alimentos es una tendencia global que sigue ganando fuerza. Desde límites estrictos en la Unión Europea hasta prohibiciones por estado en Estados Unidos y medidas en Asia, las empresas que fabrican, importan o distribuyen alimentos enfrentan presiones regulatorias crecientes para eliminar estos químicos de sus empaques.
Cumplir con estos cambios no solo evita sanciones o rechazos de producto en aduanas, sino que también es una oportunidad para posicionar tu marca como responsable, segura y alineada con las expectativas de consumidores cada vez más conscientes de salud y medio ambiente.
Si tu empresa necesita evaluar sus materiales de empaque, reformular sus productos o asegurar cumplimiento con las últimas regulaciones globales sobre PFAS, contáctanos para un diagnóstico regulatorio personalizado.